Curación y no solamente alivio del dolor

Por Valerie Minard

Quizás hayan notado en los últimos Juegos Olímpicos algo diferente en Michael Phelps, ganador de múltiples medallas de oro en natación. Phelps, al igual que otros varios atletas, tenía una serie de círculos rojos en el cuerpo. No eran tatuajes, sino un derivado de una técnica de relajación llamada “cupping”, o terapia de ventosas, un antiguo tratamiento de medicina alternativa china que se utiliza para eliminar el dolor.

| 15 octubre 2016 05:10 PM | 4.8k Lecturas
Curación y no solamente alivio del dolor

Sanando el dolor. Glow Images
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Captura de pantalla Dolor, pensamientos y salud, ¿cuál es la relación?

Dorothy Chae, acupunturista certificada del Hospital y Centro Médico Holy Name de Teaneck, Nueva Jersey, ha estado aplicando este tipo de tratamiento a sus clientes durante muchos años. Chae coloca ventosas de succión previamente calentadas en los cuerpos de sus pacientes. Ella considera que este método alivia eficazmente el dolor en las personas que sufren de artritis o dolor de espalda.

Sin embargo, un análisis de 135 estudios sobre la terapia con ventosas concluyó que los estudios no fueron exactos y que la terapia con ventosas “no alivia los dolores musculares”. Hay además efectos secundarios tales como moretones, quemaduras y posibles infecciones. A pesar de eso, algunos expertos creen que puede funcionar igual que un placebo y mejorar el desempeño.

Si bien la terapia de ventosas y otras formas de medicina alternativa pueden parecer ser una opción mejor que los adictivos calmantes, si son placebos, ¿no es este un indicio de la naturaleza mental de la salud? A esta conclusión llegó la investigadora de la salud y teóloga cristiana Mary Baker Eddy. Ella escribe en su libro, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras: “El efecto de la mente mortal sobre la salud y la felicidad se ve en esto: Si uno desvía la atención del cuerpo con un interés tan absorbente como para olvidarlo, el cuerpo no experimenta ningún dolor”.

Y luego cuenta la historia de un actor anciano, que estaba tan lisiado “que iba cojeando todos los días al teatro, y se sentaba dolorido en su silla hasta que oía su señal de entrada en escena”, pero una vez arriba del escenario estaba “tan ajeno a su dolencia física como si hubiera inhalado cloroformo”, y se desplazaba libremente como si fuera un muchacho joven.

Eddy dio un paso más en su observación. Descubrió que puesto que nuestro pensamiento afecta nuestro cuerpo, alinear nuestro pensamiento espiritualmente con la Verdad y el Amor divinos puede traer curación y libertad absoluta del dolor.

Fue esto lo que Jenna Mehlenbacher experimentó mientras participaba en una competencia de natación en su segundo año en la universidad. Ella nadaba sin dificultad la mayoría de los estilos. Pero cuando tenía que nadar estilo mariposa por más de 50 metros, sufría dolor de espalda. Su entrenador de la escuela secundaria le permitía nadar distancias más cortas. Pero Jenna no quería aceptar que esta limitación fuera parte de su ser, y deseaba sanarse.

Por eso, cuando llegó a la universidad, se sorprendió cuando su entrenador le propuso una solución diferente. “Puedo ayudarte a mejorar tu estilo, pero también podemos pensar en este asunto desde un punto de vista espiritual”, le dijo. Refiriéndose a las ideas que había captado del sistema de curación espiritual de Eddy, él dijo: “[Este problema de la espalda] no es parte de tu identidad espiritual”. Se refería a que Jenna era una idea espiritual de Dios. La natación era una de las formas en que ella expresaba a Dios, y el temor al dolor de espalda no tenía poder para perjudicarla. Después de esta charla, Jenna sintió que sus expectativas habían cambiado. Se dio cuenta de que no tenía por qué tener la expectativa de sufrir.

Luego tuvo la oportunidad de nadar los 200 metros mariposa, algo que nunca antes había hecho. Aceptó la oportunidad, pero a mitad de la carrera comenzó a dolerle la espalda. Por eso se recordó a sí misma que ella era espiritual y amada por Dios. “Me aferré a pensamientos de fortaleza, poder, gozo y libertad ilimitadas”, contó Jenna. “Y [como hija de Dios] nada podía impedirme expresarlas”. Su pensamiento cambió del temor a la gratitud al sentirse alentada por esa inspiración. Terminó la carrera con energía y sin dolor de espalda, y desde entonces no ha vuelto a sufrir de esta dolencia.

Si bien la terapia de ventosas y otras formas de tratamiento alternativo del dolor pueden para algunas personas ser pasos de progreso, la libertad total del dolor, tal como la que Jenna encontró, es posible por medios espirituales. Esto ocurre cuando comprendemos que el Amor divino nunca hizo sufrir a ninguno de sus hijos, sino que nos da en su lugar fortaleza, gozo y libertad de las limitaciones.

Valerie Minard escribe acerca de la conexión entre la consciencia, la espiritualidad y la salud. Es el Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Nueva Jersey, Estados Unidos. Twitter: @ValerieMinard Contacto en Perú: Peru@compub.org Publicado originalmente en MyCentralJersey, @MyCentralJersey


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Carmen Olivas

Escribo sobre salud, bienestar y su relación con la espiritualidad. Colaboro como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Perú.

Comparto artículos desde una perspectiva espiritual.