Papá Noel existe y es peruano
Gordito y crespito, Julio César Arroyo Ruiz tiene la edad de Cristo y, en muchos sentidos, obedece a Jesús, el de la cruz. Nació en San Martín de Porres, es católico aunque reza poco, y gana dinero como diseñador gráfico. Es padre soltero y su único hijo se llama Bryan, quien ahora tiene 12 años y es, quizá, el responsable de que este hombre todos los años busque regalos con el único fin de alegrar la Navidad a los niños más pobres.
Una historia de un padre soltero que por hacer feliz a su hijo se convirtió en el viejito-gordito navideño y ahora dibuja sonrisas en cientos de niños. "

(1) El año pasado llegó a Olmos (Lambayeque) jalado por un burrito a la falta de trineo. (2) Julio muestra a su hijo, quien le dio la idea. (3) Los pobladores los reciben con fiesta. “En una provincia, me recibieron con banda musical”, dice.
Cierto día de setiembre del 2004, cuando Bryan tenía apenas seis años, le dio a su padre la idea de que se disfrazara de Papá Noel. ¿Cómo? Ocurre que habían ido juntos a ver una película en la cual un niño descubre que el Papá Noel que le había llevado su regalo era su padre.
—¿Todos los padres son Santa Claus? —preguntó el pequeño.
—Claro, hijo —respondió Julio, como para no matar la ilusión de su hijo.
—¿Y cómo nunca te he visto?
—Es que lo hago a escondidas.
El padre soltero vive con su hijo en la casa de su madre. Aquella tarde llegó a su casa y le contó a su madre la inquietud de Bryan y con ella pensaron en darle gusto al niño. De paso quisieron hacer algo por los demás y empezaron a armar una sorpresa para los niños de la Navidad de aquel año que se acercaba ya.
“Así nació esta aventura. Me alquilé un traje y junté dinero para comprar juguetes para regalar en la calle de mi barrio. Nadie sabía que dentro del disfraz estaba yo, salvo mi madre y algunos cómplices. A las 12:30 de la noche salí a decir jo-jo-jo por las calles. Los niños se acercaban por su regalo y entre ellos estaba Bryan. Le dije: ven a mi lado y ayúdame a repartir. Sus amiguitos, sorprendidos, le decían: Papá Noel te conoce. Fue una experiencia inolvidable”, dice.
Ilusionado, en el 2005, envió un correo grupal a todos sus amigos de trabajo para que ellos se unan a la causa donando un juguete. “Fue un éxito, mis amigos respondieron a mi iniciativa y llegué a juntar 600 juguetes y los repartimos a los niños trabajadores de la calle. Este mismo año le puse nombre al equipo que colaboró conmigo. Le puse ‘un regalo, una sonrisa’ y ese mismo año creé la página web: www.unregalounasonrisa.com. Este nombre me lo han querido comprar varios, incluso gente de otros países”.
En el 2006, Julio ya estaba en otras. Engordó adrede comiendo todo lo que podía, generalmente panetones; se dejó crecer la barba y el cabello hasta donde pudo para teñírselos de blanco. Quería parecerse más al barbón abrigado que dicen otorga regalos. Ese año, el equipo fue creciendo. La cadena de ayuda fue cada vez más visible. “Ese año juntamos 1,200 juguetes y panteoncitos y bebidas y los repartimos en el asentamiento humano San Benito, en Lomas de Carabayllo. Ahí soñaba ya con ser Roberto Carlos para tener un millón de amigos y conseguir un millón de juguetes”, dice.
Pachacútec y provincias
“En el 2007 nos fuimos a Lomo de Corvina en Villa el Salvador con 1,600 juguetes. Ese año la Peña del Carajo me hizo bailar como Papá Noel. El dueño de esta peña, Damián, se unió a la campaña y dispuso que la entrada a su peña durante dos días cueste la donación de un juguete. Ahí juntamos como 400”, dice.
“En el 2008, tuvimos suerte porque nos ayudó la esposa del ministro de salud, Óscar Ugarte. Gracias a esa ayuda y las colaboraciones del grupo llegamos a juntar 1,800 juguetes. Un récord para ese año. Fuimos al asentamiento humano Pachacútec en Ventanilla, Callao, y vi como una regalo puede cambiar el rostro de los niños”, sostuvo.
El año pasado, este Papá NoEl Peruano cruzó las barreras de Lima y llegó a la provincia de Olmos en Lambayeque. Está loco, loco de amor por los niños. “Me gustaría agradecer de manera especial a la empresa de transportes ‘El Aéreo’ porque gracias a ésta los juguetes llegaron a su destino. En el 2009, el carrito navideño de ‘El Aéreo’ tuvo que recorrer 12 horas para llegar a un caserío a una hora de camino desde el centro de Olmos. Esa vez repartimos 2,300 juguetes. Además me mandé a hacer un traje especial, por el calor. En vez de un trineo, me jalaba un burrito”, dice.
“Este año el destino es Casma (Áncash). Hemos hechos los cálculos y 1,500 niños esperan a Papá Noel. Son niños que viven en extrema pobreza. La idea es llegar a los pequeños que nunca han tenido la alegría de recibir un regalo. En Lima hay varios grupos que hacen lo que yo hago; pero en provincias la cosa no es tan popular todavía”
La Mamá Noela
Durante las coordinaciones para llevar alegría a Casma, Julio hizo clic con una Mamá Noela. Se llama Lizet, tiene 27 años y un corazón enorme. “Ella y sus familiares me están ayudando a conseguir los regalos y preparando todo para mi llegada. Debo estar ahí el sábado 18 de diciembre, porque el camino es largo. Dejo mi correo julbryan@hotmail.com y el número de mi celular 994991282 para que la gente de buena voluntad me ayude a llegar a la meta de 1,500 juguetes”, dice.
Paco Moreno
Redacción
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Tags: juguetes, ninos, papa, noel, regalo, bryan, julio, madre, padre, regalos,
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