Tráfico de órganos: mito escalofriante, realidad trágica

Existe un crimen tan aberrante que parece estar a mitad de camino entre las páginas de policiales y las leyendas urbanas: se trata del tráfico de órganos y, más allá del mito, lamentablemente es una realidad que golpea duro en los países de América Latina.

| 01 diciembre 2016 08:12 PM | 1.3k Lecturas
Tráfico de órganos: mito escalofriante, realidad trágica

El tráfico de órganos en el Perú va en aumento.
Por: Mariana Del Rosal
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¿En qué consiste el tráfico de órganos?

El tráfico de órganos se define como la extracción y el transporte de órganos obtenidos de forma ilegal para lucrar con ellos, es decir, para obtener dinero.

Por un lado, existen los relatos (no verificados) de cadáveres encontrados a los que se les han extraído uno o varios órganos. O incluso, de donantes contra su voluntad. Por ejemplo, el joven que conoce a una chica en un bar, la lleva a su casa, ella vierte algo en la bebida y él despierta en una bañadera llena de hielo porque le han sustraído un órgano.

Pero la cara visible del fenómeno –que, lamentablemente, no es ningún mito- tiene que ver con el crecimiento de la pobreza, y es el hecho de que cada vez más personas desesperadas pongan en venta un órgano propio. Por supuesto que esta práctica es ilegal, pero no faltan compradores: se calcula que uno de cada 10 trasplantes en el mundo es realizado con un órgano obtenido en forma ilícita.

Vender el cuerpo

El órgano más traficado es el riñón. Según afirma Alicia Verdú, criminóloga española experta en el tema, es porque existe el imaginario de que, al tener dos, no pasa nada si perdemos uno.

Pero esto no es así: cualquier trasplante requiere de un delicado posoperatorio que empeora las condiciones de vida de los “donadores”. Buscando salir de la pobreza, quedan aún peor que antes por no estar en condiciones de seguir trabajando. De hecho, se calcula que hasta la mitad de las víctimas muere a consecuencia de la mala práctica médica o sufre consecuencias serias.

Pocas cifras

Salvo que haya algún escándalo (como ocurrió en España hace algunos años), la mayoría de los países no brindan cifras oficiales sobre esta atroz realidad, ya que hacerlo sería reconocer que existe. Solo muy de a poco algunos gobiernos están comenzando a denunciar y a investigar la relación existente entre tráfico de órganos y trata de personas.

El tráfico de órganos ha crecido principalmente en los países del tercer mundo: los compradores provienen de países ricos y pagan cifras exorbitantes por la “mercancía”, mientras que los “donantes” reciben apenas algunos miles de dólares y ninguna atención médica posterior.

¿Y cuál es la salida?

La ley de oferta y demanda indica que seguirá habiendo tráfico de órganos mientras haya mucha demanda (personas que necesitan un trasplante) y poca oferta (órganos disponibles). Por lo tanto, la manera de frenar la salvajada del tráfico de órganos es concientizar a las personas para que se conviertan en donantes voluntarios: si hubiera más facilidades para acceder a la donación en forma legal, el tráfico disminuiría. Es la acción concreta que podemos tomar nosotros para combatir este flagelo.

Mariana del Rosal


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Fuente: > Mariana Del Rosal
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Colaborador 9324 La Primera Digital